Entrevista a Rodrigo Dominguez por Muni Puyol

por Muni Puyol

Diferencias entre el vivo y el estudio de grabación
 
Un poco me cambió el criterio. yo antes escuchaba los discos, me gustaba más escuchar cosas que tuvieran como un color de cosa en vivo. me encanta, de hecho la mayoría de cosas que escucho cuando me pongo a escuchar música, a chequear cosas o youtube, son cosas en vivo.

En general por ahí en vivo los quias tocan un poco más extenso. Me da la sensación de que hay una actitud constructiva, de ir viendo que pasa y dejarse llevar, es como más suelto que en una grabación en estudio. Eso, pienso que a muchos nos falta aprender: a decir las cosas en menos tiempo.

También en vivo es como que hay un feedback de la gente que crea otra energía muy distinta a estar encerrado en un estudio con los auriculares puestos y a veces separados.

Ni hablar…es diferente, no es mejor ni peor. En realidad es lo que uno está más acostumbrado porque lo hace más, entonces estas más cómodo con eso.

Una vez leí una entrevista a Wayne Shorter que le preguntaban “¿Que prefiere, tocar en clubs, en teatros?” y el tipo decía como que con esa pregunta estás perdiendo el punto , no tiene que ver donde tocas la música, tiene que ver como vos te metés en la música. Como que el lugar donde se tocaba la música no era tan relevante. A mí me afecta, obviamente. Si hay gente en un lugar que vas a tocar y esa gente tiene una energía así de atención y todo eso, me afecta y lo siento y lo percibo; lo puedo capitalizar.

**Sobre la atención al tocar

La atención va cambiando con el tiempo. Con el tiempo, y mismo en una tocada. En general lo que trato de hacer es ver hacia donde quiere ir la música, es tratar de percibir la tendencia de las cosas. Es algo que lo escuchás pero no solamente con la oreja, por lo menos para mí. Es un poco como levantar la cabeza, viste cuando estás jugando a la pelota que si levantas la cabeza podes ver más amplio, podes ver hacia donde quiere ir la cosa y podes jugar con eso. Tiene mucho que ver con estar relajado.

Muchas de las cosas que más me han hecho poder entrar mejor en la música tienen que ver con aprender a relajar. En todo sentido, físico y mental también; y que en general muchas veces que la cosa no está buena o falla es porque hay un elemento de tensión que suele ser psicológico, y después físico.

**Sobre el ego

Es algo en lo que pienso mucho y también va cambiando. El ego es todo básicamente, o sea que casi todo está incluido ahí. Hay muy poco que no está incluido ahí y eso no impide, en realidad, que la música fluya. Lo que impide, sobre todo, es que nosotros la disfrutemos o que podamos estar ahí, presentes.

Muchas veces te vas, te perdés o estás en cualquiera mentalmente…y no por eso dejás de tocar y por ahí alguien percibió algo en esa música, a veces es alguien y a veces son todos. A veces me ha pasado que me dicen “qué bueno que estuvo” y para mí no estuvo bueno porque me estaba dando manija. Por ahí te estás dando una manija tremenda y yo no digo que eso no pase en la música, pero la verdad es que la música se termina de armar en la cabeza del que escucha y cuando uno la está produciendo todavía falta ese componente. Uno lo puede poner, de hecho es el propio oído como si fuera un oyente externo.

**Presencia

Si vos sos violinista en una orquesta, ni siquiera primer violín de la fila, y hacés bien tu laburo: tocás, lees bien y poder seguir al director, la música no necesita de tu presencia o que estés ahí, necesita que hagas bien tu laburo. Y a veces uno puede hacer bien el laburo pensando en cualquier pelotudez o dándose manija o estando emotivamente mal o lo que fuera. En el jazz, por ejemplo, yo tengo muchos recuerdos que me haya pasado esto estando perdido en un tema ponele; o en una situación de tensión donde había alguien que admiraba mucho; o había alguien en la audiencia que me incomodaba. Ese tipo de cosas son efectivamente cosas del bocho, pero muchas veces no por eso la música deja de fluir a través de uno. Incluso a veces a través de la tensión y a través de la incomodidad.

Me acuerdo de un par de cosas que me pasaron que fueron bastante claves. Una fue que estaba perdido en una situación, la primera vez que me llamó Juan Cruz de Urquiza a hacer una juntada. Empezamos a tocar un tema. Estaba él, Hernan Merlo y Hernan Mandelmann. Empezamos a tocar A night in tunisia o alguna cosa de esas. Juan Cruz hizo un solo increíble y después empecé a tocar yo y al segundo compas ya no sabía ni donde estaba de los puros nervios. Entonces empecé a escuchar la línea de bajo que no entendía nada de donde estaba, pero escuchaba la melodía y eso me ayudó a enfocarme a tocar sobre eso, sobre lo que realmente estaba pasando. Yo estaba perdido y un momento llegó el puente y dije “Ah…acá estamos” y eso estuvo buenísimo para mi, poder tocar con lo que hay, con lo que está sonando, en vez del mapa.

Leí una anécdota muy similar que le pasó a Ethan Iverson, como que se había perdido en un tema no me acuerdo con que baterista re groso y en un momento se encontró y terminó, pero mientras estaba pasando eso el tipo pensaba “me van a echar, me van a fajar”, y cuando terminó de tocar la gente lo aplaudió y después el batero le dijo “quiero tomar lo que estuviste tomando vos ” , como un elogio.

Por eso, si uno pudiera soltar esa necesidad de hacer las cosas y dejar que se hagan gracias a lo que uno sabe hacer… pero no irse, porque si no te lo perdés.

Para mi ese intento de dejar que sucedan las cosas y poder seguirlas y poder aceptarlas cuando no me gustan y ver qué hacer con eso y poder estar presente y sentir lo que me pasa, todas esas cosas se han transformado en un objetivo en lo que voy haciendo. Poder volver al presente, a lo que está pasando y menos preocuparme porque esté bueno, o sea soltar esa necesidad de producir algo que esté bueno. Porque eso siempre lleva a tocar a los gritos. Es como cuando discutís con alguien y querés tener razón y querés convencer al otro de que tenés razón. Vas a terminar a los gritos, lo más probable.

**Mind-set

El cuerpo es una herramienta. Volver a sensaciones físicas, traerte, relajar conscientemente alguna parte que esté tensa, frenar! frenar el automatismo. Son como herramientas para cortar algo que uno hace por costumbre. Tocar la nota B después de haber tocado la nota A o la nota C después de tocar A y B.

Hay una cosa en la impro que veces me parece que es que tiene la posibilidad de tocar como si uno estuviese tocando por primera vez el instrumento ¿no? es decir ya teniendo técnica pero enfocándolo desde la inocencia.

En el caño es un poco difícil de hacer eso, pero a veces sirven otras cosas porque es un mindset, es como una forma de encarar las cosas. Hay una cosa neuronal ahí que me gustaría investigar un poco más. Algunos ejercicios como cambiar la afinación de la viola por ejemplo o poner las cuerdas al revés como si fuese una viola para zurdos, producen un desenchufar de caminos neuronales que son de automáticos, entonces vos haces esto y cuando haces esto esperás que suene tal cosa. Cuando no suena eso que vos esperabas hay un cortocircuito en el bocho y tenés que buscar por otro lado y ese proceso es creativo, en sí mismo. Es como un juego.

Desetearte de lo que esperás, del camino ya recorrido.

Totalmente. Mucho de la impro libre, para mí, tiene que ver con eso. Poder seguir para donde va la música y no llevarla para donde uno quisiera que vaya o para donde estas acostumbrado a que vaya. Y es mortal porque a medida que vas tocando y van apareciendo diferentes situaciones aparecen nuevos caminitos que se van solidificando a su vez.

Me acuerdo en un ensamble que habían algunas situaciones que se empezaron a repetir después de un tiempo. Pasa con todos los grupos que llevan un tiempo improvisando juntos. Una cosa que se estanca, esto da resultado un día y la siguiente vez el bocho se acuerda que eso dió resultado y cuando escuchás alguna referencia a eso vas hacia ahí. Dos o tres veces que lo hagas ya se fija un color sonoro, lo cual no está mal pero, también, puede empezar a perder presencia. Como si te digo ” a ver, ahora ruiditos” ¿Qué son los ruiditos?. Pueden ser ruiditos que uno dice “Ahá, mirá que interesante estos ruiditos…” o puede ser música. Música es cuando uno está presente y lo escucha a cada ruidito. Pinta la etiqueta y sale todo lo que está guardado en ese cajón. Romper eso, poder desarticular un poco ese automatismo. Y mucho son cosas para nada místicas, son sinapsis que están hechas. La cuestión es cómo desarmarlas…

Como que ir siempre a lo seguro es como de alguna manera cortar con una búsqueda constante

Si… no constante porque también no quiere decir no utilizar las herramientas que uno va adquiriendo. Obvio que las utilizas y obvio que cuando las estas aprendiendo a usar necesitas usarla de manera bastante consciente y muchas veces eso corta la expresividad. Como una frase que vos querés meter, de Parker por ejemplo. Al principio siempre suena duro, suena como con “calzador” separado de lo que viene sonando y separado de lo que viene después. Eso sería el equivalente a estudiar mientras estas tocando. No está ni bien ni mal. Es eso. Son herramientas y también uno tiene herramientas en el instrumento que son parte del lenguaje de uno y a veces re funcionan en una situación determinada y a veces uno las toca de manera automática.

Una vez en una clase que tomé con Jerry Bergonzi estábamos hablando de Joe Henderson y él me decía que le había copiado mucho y seguido mucho y lo había ido a escuchar miles de veces. Contaba que algunas veces que se veía que estaba cansado, sonaba como un imitador de sí mismo. Decía que el tipo tocaba las mismas cosas que tocaba siempre, pero que no tenían tanta fuerza.

**Abriendo Puertas

Últimamente vengo maquinando mucho y también trabajando algunas cosas que se me ocurren. Muchas de estas cosas, u otras que vienen de leer o de investigar o que escucho en músicas y digo “esto qué es?, las trabajo sobre todo en juntadas y bueno… estudiando también, pero mucho más en las tocadas. Eso también creo que tiene que ver con una capacidad de relax, de poder pisar el freno y mirar desde arriba. Es mortal, es como ir manejando un camión en vez de un auto. Cuando vas manejando el auto tenés una vista, pero cuando vas manejando un Scania gigante, tenés una visión más para adelante de lo que va pasando. Poder ubicarse un poco más arriba, en cuanto a la atención.

Hay cosas que en la impro libre las podés hacer sin tanto riesgo, en tanto conserves la presencia, y eso ayuda a aprender el mind set necesario, después hay que aplicarlo a todo.

El margen de error es diferente al de un standard

Si… tiene que ver con ese poder tomar distancia…

Un par de cosas que para mí están buenas es poder encontrar sensaciones físicas. Poder descubrir eso… qué estás haciendo físicamente? si sentís tensión, si sentís una emoción determinada, y poder expresarlo, incluso. Cosas que puedas usar en la impro, si algo te angustia, ponele, o no estás bien, podés tocar eso: tratar de darle voz a eso. O sea, primero necesitas prestarle atención y para eso necesitas presencia, entonces ahí aparece algo. Hay un ejercicio de teatro que está buenísimo que es leer….no se… tipo el manual de la licuadora, algo que no tiene ninguna cualidad emotiva, y leerlo como si fuera una carta de amor, o un telegrama de despido. La emotividad se la ponés vos. Y vos la tenés que rescatar de algún lugar interno, y eso me parece re groso para traer cosas a la música.

También está buenísimo hacer otra cosa que no tenga que ver con la música, porque se tocan las cosas ¿viste? Yo ahora estoy jugando al ping-pong… estoy al mango eh (risas). Algunas semanas juego más al ping-pong de lo que toco el caño. Voy cuatro veces por semana. Tremendo, me prendo fuego. Cuando empezás algo desde cero y sos novato, empezás a pasar por etapas que en la música pasaste hace mucho y volvés a tener contacto con eso, y si enseñas también te sirve mucho. Aprender cosas nuevas te sirve para entrar en contacto con otras etapas del aprendizaje que a veces uno pierde. Sobre todo cuando pasa un tiempo y tenés tu sistema armado. Sabés qué te funciona, que esto es así y asá, se puede solidificar un poco. Siempre depende de cómo lo digiere el que lo recibe, pero poder re-articular eso de diferentes maneras, sirve mucho hacer otra cosa. Y en este proceso de aprender a jugar al ping-pong y de ver diferentes cosas encontré un libro que se llama “El juego interior del Tenis” que plantea esta cosa del aprendizaje del cuerpo, intuitivo, el original, que usamos para aprender a hablar, ponele. El autor le dice el yo número 1 y el yo número 2. El yo número 1 es el que controla la situación…el ego, y el yo número 2 es el cuerpo y el aprendizaje natural. Muy recomendable.

Hacer otras cosas para generar nuevas etapas de aprendizaje

Cualquier cosa que te guste… ir a correr por ejemplo. Cualquier cosa que uno empiece a hacer y se empieza a meter, empezás a encontrar capas de profundidad y a relacionarlo con cualquier otra cosa que hagas. Empezás a aprender un montón de cosas que terminas usando en todo, a diferentes aspectos de la vida. Contactar otras formas del aprendizaje, aprender a hacer las cosas desde otro lado. A mí me sirve un montón. Creo que era a lo que apuntaba cuando decía Charlie Parker, creo, que si no lo vivías no lo podías tocar. Yo pensaba que bueno, tenés que tirarte de un avión en paracaídas para sentir la adrenalina para poder tocar eso, y ahora lo entiendo un poco más con que todo tiene una conexión que si uno lo puede ver desde diferentes ángulos ayuda a que se desarrollen los otros también.

Después, también, aprender a ver todo como un proceso, es algo que está bueno tener en cuenta más frecuentemente porque nosotros estamos muy orientados al resultado. Siempre querés que esté bueno, en cualquier circunstancia de la vida. Que resulte bien ¿Qué es que resulte bien? Algunos dias, jugando al ping pong, me la paso sufriendo por cada error, y veo muy claro cómo ese sufrimiento me impide disfrutar del proceso. Si tenés la perspectiva de que es un proceso, si uno lo puede ver desde ahí, va a estar más cómodo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *