Entrenar pensar…

por Paula Shocron

Entrenar pensar…

Reflexión al finalizar el taller didáctico escolar, a un mes de la desaparición de Santiago Maldonado en Argentina. 

Si uno quiere hacer algo “bien” no queda otra que entrenarlo, hacerlo habitual, cotidiano, hacerlo práctica, perfeccionarlo. Tenemos el hábito de entrenar nuestro cuerpo, (no voy a entrar en cuestionar las técnicas de entrenamiento ya que las hay muy buenas pero también muy nocivas e inorgánicas), ya sea por razones estéticas, de salud, o bien, porque es nuestro instrumento de trabajo (como en el caso del deporte, la danza, o, en mi caso también, tocar un instrumento musical, etc).Ahora bien, me pregunto si tenemos el hábito de procesar información, algo que, pienso, debería ser primordial en nuestra educación más básica…No se nos enseña eso, no se nos entrena en construir un pensamiento crítico, en tener juicio propio, en no asumir las cosas sin ponerlas un poco en duda. Mucho trabajo tenemos que hacer para escaparnos de este modo de hacer las cosas, o tenemos que tener la suerte de dar con las personas adecuadas, que nos ayuden a ser más conscientes, pero insisto, es cuestión de suerte. Entonces, así como pasaría con nuestro cuerpo al dejarlo de lado, nos vamos volviendo flácidos mentalmente, nuestra mente se vuelve haragana, no quiere trabajar, menos lo hacemos, menos quiere…Entonces, en vez de “pensar”, nos vamos convirtiendo con los años, en consumidores (a veces muy expertos!) de información. No filtramos, no dudamos, la información entra y, o bien queda ahí guardada y va moldeando poco a poco nuestra manera (completamente vacía) de pensar, o bien, entra y sale, repetimos eso que recibimos sin razonar. La información como bien de consumo es peligrosa, porque, como pasa con las cosas materiales, los que manejan el mercado tienen prioridad. En este caso, son los medios de comunicación más poderosos los que llegan fácilmente a todo el mundo, estos representan, contradictoriamente, a un ínfimo sector de nuestra sociedad. Nosotros los consumimos porque, sin ningún esfuerzo, ellos están ahí, al alcance. Creemos que pensamos, pero lejos estamos de hacerlo.

Me pregunto si habrá algo que podamos hacer desde nuestros lugares, muy lejos de esos centros de poder y manipulación. Quizás hay que empezar todo de nuevo, por el principio, hacernos cargo, y empezar a cuestionarnos, especialmente los educadores, qué estamos haciendo cuando “educamos”. Tenemos que empezar a entrenarnos, no importa en qué momento de nuestras vidas estemos, (nunca es tarde, definitivamente), buscar personas que nos inspiren en eso, que nos enseñen también. Más practiquemos, más habitual se nos vuelva, mejor va a ser nuestra manera de transmitirlo. Supongo que ahí estará en gran parte la transformación que necesitamos, o por lo menos, así lo siento en estos tiempos tan especiales.

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